

Yo no soy muy hábil ni para los números ni para la economía ... con decirles que me parece que de grande voy a ser árbitro de box pues con saber contar hasta 10 es suficiente para conseguir laburo. Por lo tanto, no entiendo por que los adultos de enloquecen por el dólar.
Aquí les dejo alguas de mis dudas, a ver si me pueden ayudar a desasnar:
- Si nuestra moneda de curso legal es el $, ¿por qué la preocupación por el U$S? He visto que algunas personas todo lo calibran y miden en la moneda estadounidense. No me estoy refiriendo ni a la cotización de los inmuebles o los vehículos sino a cosas más cotidianas. Por ejemplo: el otro día caminaba por la city porteña y oí el siguiente diálogo:
"En este país desde que tengo uso de razón siempre se ha hablado de la cotización del dólar. Si sube, si baja, si se mantiene ... Y mirá que ya tengo mis años ..." "¿Cuántos tenés?" "65" "¿Cuántos vendrían a ser en pesos?".
- ¿Por qué cuando se dispara el dólar el que se muere es el peso?
La historia reciente nos ha dado varias muestras de esto. Yo no lo viví, pero mis padres me contaron que en los 90', debido a la hiperinflación, los billetes argentinos llevaban sólo imágenes de monumentos o bellezas naturales del país. Se presume que era porque ningún héroe nacional quería poner la cara ya que enseguida se desvalorizaban.
La excepción fue Roca que apareció el los billetes de $ 100. Pero que se podía esperar de ese "cara de piedra" que no tuvo escrúpulos para aniquilar a nuestros antepasados. Y hablando de todo un poco: ¿no es hora de que lo cambien por la imagen de Juana Azurduy?
- Es sorprendente que, aunque sólo los ricos los acumulan, los dólares siempre fueron compartidos con los pobres ...al menos como tema de conversación. ¿No vieron como en la TV parece no existir otra cuestión?
Aquí la cosa viene algo entreverada. He escuchado que Susana Giménez, que es multimillonaria,
se queja porque no puede comprar mas dólares libremente. Mi hermano mayor, el zurdito Tomás, me explicó que eso le sucede por falsear sus declaraciones juradas ante la AFIP.
Yo, si fuese el contador de la diva, para que no se bajoneé, le diría:
"Hola, Susana. Te tengo dos noticias: una mala y otra buena. La mala es que no vas a poder comprar más dólares. La buena es que te hago figurar como que ganás tan poco con tu trabajo
que Cristina te otorgó el subsidio univesal por hijo".
- Hay otros tipos que se desviven por la guita, y a ella se reduce su existencia, sin importar si se trata de pesos o dólares. Se cuenta que, después de retirar dinero del Banco, Lanata es objeto de una salidera. El caco le dice:
"¿La plata o la vida?" "¿Cómo? ¿No son lo mismo?"
PD: Tras estas modestas reflexiones, solo espero que mis compatriotas algunas vez se decidan a gritar: "¡Dólar, go home!"
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